Dra Zul Contreras (Zul Cont)

El terror de la Inquisición, el médium y la palabra.

In Comunicación Social, Historia on enero 26, 2011 at 8:03 pm

La inquisición no era sólo un sistema represivo, sino también persuasivo.

El secreto: los jueces son secretos y a veces incluso ignoran el nombre del acusado. Los propios funcionarios inquisitoriales difunden noticias sobre la arbitrariedad del tribunal para crear un curativo clima de terror colectivo que paralice la tentación de pecado.”

La incertidumbre: nadie queda libre de sospecha. No basta con caer en herejía. Es suficiente protegerla o no denunciarla.”

La publicidad de los castigos: se crea una simbología del terror y la condenación: la cruz que marca infamantemente la piel del rebelde, los autors de fe que le humillan ante sus conciudadanos, la confesión y la retractación que significan la fatal impotencia del rebelde ante el poder omnipresente frente al que ha intentado rebelarse.”

“La iglesia utilizó procedimientos inquisitoriales desde su llegada al poder y prestó la Inquisición como aparato de represión al mismísimo poder temporal. Hasta el siglo XIX, la Inquisición perduró como aparato ideológico de Estado aplicado a la defensa de un orden espiritual-temporal heredero de la Contrarreforma. La Inquisición se establece precisamente en 1233 en uno de los momentos de máximo esplendor temporal-espiritual del Papado, pero también uno de los momentos de mayor convulsión doctrinal en toda Europa, activada por las nuevas condiciones en las relaciones políticas, económicas y sociales. En 1952, el papa Inocencio IV autoriza explícitamente en uso de la tortura para arrancar confesiones a los herejes. Sobre el concepto de hereje hay que insistir en su doble notificación de enemigo de la verdad divina y en factor objetivo de desorden histórico, caracerísticas que siempre han coincidido en los disidentes de la Historia, si ampliamos el concepto “verdad divina” al de “verdad establecida”.

El replieque hacia el campo, la atomización de los centros de poder, dificulta la intercomunicación entre distintas comunidades y facilita el control interno de cada comunidad. Los pregoneros del rey o del señor feudal son el “médium” del poder temporal hara hacer saber los datos que a ese poder interesa lleguen al pueblo. Son datos interesados y precarios porque el sistema de que dispone el centro de poder para ¨recibir¨o ïr a buscar¨noticias es precario y no dispondrá hasta la Baja Edad media de sistemas similares al correo. Dentro del latifundio dominado por el señor feudal, los lugares de reunión responden a una funcionalidad religiosa o lúdica. En ellos ofician otra clase de médiums: el sacerdote o el artista. Desde la simbología arquitectónica y escultórica de la Iglesia hasta la sabiduría persuasora del sermón, todo responde a la intencionalidad de integrar al vasallo o al siervo dentro de una realidad armónica en la que orden temporal y orden espiritual conciertan.”

Nosotros, lectores de periódicos-escribe Huisinga-, apenas podemos representarnos el poderoso efecto de la palabra hablada sobre un espíritu ingenuo e ignorante.

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Fuente: Libro “Historia y Comunicación Social” de Manuel Vazquez Montalván. Editorial Bruguera. Capítulo: “Bajo el dominio del médium”. Pags. 38 y 39.

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